viernes, 10 de octubre de 2014

Las variadas maneras de asesinar una foto



Hay muchas maneras de arruinar nuestras fotos pero justamente no se trata exactamente de estos ejemplos... No.  







Se trata de TODO aquello de lo que nos arrepentimos DESPUES de haber perdido nuestra oportunidad fotografiar aquello que NO se repetirá o, peor aún, cuando vemos en casa el resultado de nuestro día de actividad y sabemos que será imposible solucionar aún con una buena edición. Veamos:







1. Salir con nuestra cámara sin las baterías cargadas:
Tal vez sea el error más habitual a pesar de su lógica... La fotografía necesita que seamos bastante metódicos, por lo menos respecto al equipo. Salir sin haber cargado las baterías (y en plural porque tener más de una es una EXCELENTE inversión) puede dejarte ‘tirado/a’ en medio de cualquier lugar sin posibilidad de hacer nada más que lamentarte. En este caso ni siquiera tendrás la oportunidad de asesinar alguna que otra foto, sencillamante porque no podrás ni hacerlas.

2. No sujetar correctamente la cámara:
Tal vez sea lo primero que debamos considerar ANTES de disparar nuestra cámara. Aprender a sujetarla correctamente, nos ayudará a ganar estabilidad a la hora de disparar fotografías, y en consecuencia, a conseguir imágenes nítidas y sin movimientos no deseados (producidos desde la cámara y no desde lo que pretendemos retratar).


3. No vaciar previamente la tarjeta de memoria:
Casi tan grave como no tener batería suficiente, nos plantea el interrogante: ¿Borrar las fotos de la tarjeta de memoria sin haberlas mirado en la computadora, o quedarte sin obtener las del momento que pretendías fotografiar? Ambas respuestas son difíciles opciones, así que una buena forma de que eso no pase es:
  • Tener más de una tarjeta de memoria es una excelente inversión.
  • Cada vez que llegues a casa, descárgalas como parte de tu rutina.
4. Usar una baja resolución de imagen para obtener mayor capacidad de memoria:
Podemos pensar, ‘bueno, voy a hacer unas fotografías sin importancia en la playa’, o también ‘sólo voy a fotografiar una reunión familiar’… o cualquier otra opción sin importancia. Pero cualquier evento, cualquier oportunidad es candidata a ser una gran imagen, por lo tanto nunca bajes la resolución de tus imágenes. Al contrario, si puedes, dispara en RAW, ocuparán 10 veces más, pero siempre partirás de la mejor imagen posible. Si no te gustan, siempre podrás bajarles la resolución para guardarlas, pero nunca podrás subirla después si partes de una baja resolución.

5. Comenzar a disparar con los ajustes del día anterior:
Ayer visitaste una iglesia, donde no había mucha luz, así que subiste la ISO de tu cámara. Pensaste: más vale algo menos de definición que quedarte sin esas imágenes. No elegiste usar el flash. 
Hoy vamos a la playa, con un sol radiante, más imágenes fascinantes, primeros planos magníficos, a velocidades altísimas. Quieres abrir el diafragma para una buena profundidad de campo pero NO es posible. ¿Que está pasando?, te preguntas… Paras, piensas, miras…¡ Y estabas disparando a 1.600 ISO! Adiós definición, adiós a esos retratos en condiciones de luz perfecta…
Conclusión: Antes de empezar, revisa los ajustes y reacondiciónalos para el momento.

6. Óptica (o filtro) sucia o rallada:

Pequeñas gotas, un pequeño arañazo, unas motas de polvo… Todo se ve -y aumentado- una fotografía. Es importante que antes de empezar, revises el estado de tu óptica o filtro, porque a través del visor es muy difícil darte cuenta de estos pequeños defectos de suciedad, pero la calidad de tu fotografía sí puede verse afectada.



7. Pensar ‘se puede arreglar con el editor’:
Muchas veces, gracias a la inestimable ayuda de los editores fotográficos, caemos en la tentación de pensar… Luego la re-encuadro, ya le daré más contraste, ya oscureceré el cielo, ya… Lo ideal si quieres aprender fotografía de verdad, sería que te preocuparas desde mucho antes de apretar el obturador y dejar al editor para detalles o ajustes menores. Si una fotografía es ‘correcta’ conforme lo que te habías planteado, los ajustes que realices serán para mejorarla, si es que consideras que los necesita. Si los ajustes que haces a posteriori son para ‘salvar’ la imagen, la calidad se verá profundamente afectada. ¿Has intentado ‘salvar’ alguna imagen demasiado subexpuesta? ¿Has visto cómo aumenta el ruido, cómo refleja los colores? Entonces sabes de lo que hablo Más vale partir de una buena base.

8. Imágenes movidas:
Hay pocas cosas peores que visualizar una imagen que "casi es perfecta" pero que no lo es por un pequeño grandísimo error como puede ser la falta de definición por movimiento. Es peor que cuando ves una de tus fotografías malas, esas que tiras a la basura sin dudar. Cuando casi es perfecta, pero no vale nada, por tan poco… Pero no vale nada. Si no buscas movimiento de forma consciente, mejor no arriesgar y asegurate de que disparas a suficiente velocidad como para congelar de forma nítida esa imagen que te ha cautivado.
  
9. Errores de enfoque:
No todas las situaciones requieren del mismo tipo de enfoque. Hay dos tipos de enfoque: Manual y automático, para situaciones muy diferentes, por lo que es importante tener claro qué situación tenemos delante para elegir entre ambas posibilidades:
Enfoque automático: Para escenas en movimiento o cuando no estás mirando por el visor o la pantalla lo que fotografías (autorretratos, ángulos por encima de tu cabeza, etc). En general, las cámara réflex disponen de las siguientes opciones de enfoque en automático, cada una con diferentes fines:
  • AF Único o AF-S: Para sujetos sin movimiento
  • AF Continuo o AF-C: Para sujetos en movimiento; (la cámara mantiene el enfoque una vez le hemos dicho dónde enfocar; "persigue" al sujeto)
  • AF Automático o AF-A: La cámara cambia de Único a Continuo si el sujeto que hemos decidido fotografiar empieza a moverse. 
Todos los tipos de enfoque tienen sus ventajas, pero pueden convertirse en desventajas si no eliges el que conviene a cada situación.
Enfoque manual: Situaciones que no requieran de rapidez, porque lo que quieres fotografiar, básicamente no se mueve o es controlable (retratos, poca luz, macros…)
Los errores de enfoque más típicos son:
  • No enfocar a los ojos en retrato: A veces la diferencia entre un retrato maravilloso y otro sin gracia es simplemente dónde colocaste el enfoque. Por supuesto, probar alternativas más artísticas es lícito, pero que no sea por error que dejaste de enfocar al "espejo del alma".
  • Enfocar a la persona equivocada. Si estás trabajando en enfoque automático y hay varias personas en un mismo plano o muy juntas, la cámara no sabrá dónde enfocar.
  • Enfocar al fondo y dejar a nuestro protagonismo sin foco.
No conocer la distancia mínima de enfoque de nuestro objetivo: A veces nos "empeñamos" en enfocar, maldecimos la cámara, la óptica y el más allá. Pero ni nuestra pobre cámara ni nuestra óptica tienen la culpa, a veces se nos olvida que hay distancias a las que simplemente no llega.

10. No guardar debidamente el original de la fotografía:
Si estás decidido a retocar una imagen, recuerda siempre guardar el original. Los retoques que hoy te parecen maravillosos, quizá mañana te parezcan horribles, o quizá querrías recuperar aquella imagen en color que decidiste cambiar a blanco y negro. Conservando el original, todo es posible...

11. Errores de Medición de la luz:
A menudo si nos dejamos llevar por las mediciones del fotómetro de la cámara, nos llevamos desilusiones, sobretodo en escenas de alto contraste o luces duras, ya que es en estas situaciones cuando al fotómetro "le cuesta" encontrar la exposición correcta, puesto que es fácilmente engañado por la luz o la ausencia de luz. Para ello, es importante ayudar al fotómetro a encontrar la medición correcta, bien dándole un gris neutro para que parta de esa situación, bien diciéndole exactamente dónde tiene que medir. Así podrás evitar los siguientes y muy comunes errores en fotografía:
  •  Contraluces indeseados: Muchas veces te será imposible exponer correctamente para todos los planos de la imagen, porque la diferencia lumínica entre ellos será demasiado amplia. En este caso, tendrás que "sacrificar" alguna de las luces y "salvar" la que te interese.
  • Cielos o superficies quemadas o sobreexpuestas.
  • Superficies o sujetos subexpuestos. Es casi peor que sobreexponer, porque es más difícil recuperar las sombras que las luces, así que presta mucha atención y corrige el error "in situ". 

12. Evitar como sea posible los ojos rojos:
Los ojos rojos se dan en situaciones en las que no hay demasiada luz, dado que la pupila de la persona que quieres fotografiar se dilata y es más propensa a los famosos ojos rojos. Hay formas de intentar solucionarlo antes de que ocurra, para no tener que depender de los editores a todas horas:
  • Usar el modo de reducción de ojos rojos incorporado en tu cámara. Puede que no sea infalible pero algo ayuda, ya que así la persona a retratar contrae las pupilas.
  • Si puedes evitar que la persona a la que quieres fotografiar mire directamente a cámara, mejor.
  • Si tienes un flash portátil, intenta no enfocarlo a la cara. Prueba desviarlo al techo o en algún otro ángulo que te convenga.

Para finalizar:

Hay muchas otras cosas que hacemos mal como no usar el trípode adecuadamente, usar velocidades de obturación no adecuadas a la situación, no cuidar nuestra postura corporal a la hora de disparar o ser poco selectivo con las fotografías que mostramos a través de redes sociales del tipo que sean.  


Más que olvidarnos de quitar la tapa del objetivo, en ocasiones nos olvidamos de quitar la venda de nuestros ojos. “Errar es humano”, decía el proverbio romano, pero minimizar los errores es cuestión de ser organizado y sistemático. No quiere decir que no los cometas nunca, pero sí que sean los menos posibles. Y practica, sobre todo, practica mucho.
Todos hemos cometido errores, es normal y es el mejor modo para aprender, pero hay que usar el sentido común y evitar caer en los errores más obvios.

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