jueves, 9 de abril de 2015

Consejos que serán útiles en algún momento

Parece algo sencillo: Encender la cámara, apuntar, enfocar y disparar. ¡Y ya está nuestra foto!
Pero lamentablemente no todo es así. Obtener una buena fotografía implica tener en cuenta muchas cosas más, que resultan ser simples y básicas, pero NO todo fotógrafo recuerda o aplica.

A continuación, te dejamos unos consejos que deberás tener en cuenta al momento de salir con tu cámara o de intentar obtener tus mejores fotos.

Comprueba tu equipo y lleva siempre repuestos: Hay momentos que no se repiten. Cumpleaños, casamientos o cualquier ocasión que queramos eternizar. Por esa razón tenemos que ser precavidos y asegurarnos que nuestra cámara va a funcionar hasta el final sin inconvenientes. NUNCA está demás revisar baterías, tarjetas de memoria, pilas, para que si algo se llena o vacía, puedas cambiarlo. Si nuestra cámara ha sufrido alguna falla en algún momento anterior durante su uso, debemos hacer una revisión y puesta a punto por un servicio de confianza para evitarnos problemas posteriormente.

El trípode, ese gran olvidado: Los equipos y accesorios fotográficos han ido bajando su precio en estos últimos años con la generalización de las réflex o compactas, y hoy por hoy, comprar un trípode no es difícil, y siempre son un accesorio que se deja de lado a pesar de su tremenda utilidad. Hay que considerar muy bien el uso que le vas a dar —si interior o exterior—, porque el peso es uno de los factores más importantes, especialmente cuando viajamos o tenemos que recorrer distancias a pie para llegar a donde queramos llegar para realizar nuestras fotos. Los portátiles son MUY económicos y una excelente idea para llevar a todos lados. Si lo tuyo son las fotos “difíciles” en luz y velocidad, definitivamente deberás pensar en un buen trípode y –en lo posible- de marca reconocida. Será una buena inversión.

Siempre dispara en RAW: No todas las cámara tienen la opción de obtener las fotos en formato RAW (o su equivalente en distintas marcas) pero en el caso de tenerla es necesario utilizarla y repensar que vamos a hacer con nuestras fotos, sobre todo en su almacenamiento.
“Si te interesa seriamente la fotografía, ¿para qué disparas siempre en JPG?”, es una de las primeras frases que oímos cuando hablamos con algún fotógrafo acerca de nuestra flamante nueva cámara, y le confesamos que disparamos en JPG.
Disparar en RAW te va a permitir mayor margen de actuación en la postproducción SIEMPRE, y tal vez ahora no lo valores, pero cuando lleves dos años con tu cámara y pienses “vaya, esta foto de hace año y medio es muy buena, pero la podría procesar mejor”, echarás mucho en falta tener un RAW de la toma. Evidentemente, podemos usar el JPG para fotografías más casuales en los que únicamente vayamos a tocar unas pocas curvas y saturación, pero si hacemos un retrato que vayamos a querer imprimir en grande o en el que queramos trabajar detalladamente en postproducción, deberemos disponer de un RAW tanto por su calidad de imagen como por su resolución. No lo olvides.


Un flash para controlarl bien la luz: El flash es un accesorio muy importante en tu equipo fotográfico y te ayudará a comprender y jugar con la luz, por lo que es una de las piezas clave cuando vas a hacer fotografías. Si tu cámara posee la zapata correspondiente, lo mejor es comprarse un flash externo con un trigger inalámbrico o disparador remoto, con el que podremos iluminar nuestros retratos o rellenar con luz los eventos que documentemos, dando mucha más vida y color al escenario. Cuanto más domines esta importante pieza, mejor dominarás la técnica fotográfica, tomando distancia de lo convencional y creando tu propio estilo.  


Visualiza tus fotografías en grande: Hay mucha tendencia a observar nuestras fotos en la pantalla de la cámara considerando que las fotos fueron bien realizadas, y esta práctica muchas veces nos induce a creer que hicimos todo bien. Si estamos realizando fotografía que deberá ser ampliada en tamaño, necesitamos que la fotografía sea nítida cuando la veamos a 100%, cosa que no siempre pasa por efectos de trepidación apenas perceptibles en la pantalla de la cámara. No comprobar el detalle de la toma al 100% puede arruinarnos una impresión de gran formato, debido a que estos fallos durante la impresión se magnifican y se notan muchísimo, máxime si además la foto la tomamos en un JPG de baja resolución, y con baja resolución se entiende que es menos de 2500 píxeles el lado más ancho. Es para tener muy en cuenta.

Agua y polvo, los enemigos declarados de tu cámara: Como podrás imaginar, la mayoría de las cámaras no fueron fabricadas para soportar el polvo y la humedad. Por lo tanto debes tener mucho cuidado en situaciones donde el agua o el polvo pueden representar un serio problema, como puede ser una playa. Si nos vemos en la situación de hacer fotografías en este tipo de escenarios, podemos intentar ‘sellar’ nuestra cámara con una bolsa de plástico, atando una goma al objetivo, pero manteniendo fuera del equipo pequeñas partículas de arena y evitando pequeñas filtraciones.

Explora las localizaciones antes de empezar con las fotos: Explorar las localizaciones en las que van a obtenerse las fotos o evento social es imprescindible para poder saber el espacio y luz de la que dispondremos. El espacio es tan importante como la luz, y debemos tener en cuenta que una mala posición en el peor momento puede fastidiarnos el ‘momento clave’ de la toma. Con esto quiero decir que antes de “sacar por sacar”, deberíamos estudiar el entorno para obtener las mejores imágenes que podamos, sin tener que preocuparnos por obstáculos, contraluces indeseados o cuestiones que empañen nuestro trabajo. Observar ANTES es la clave.

Si tienes que trabajar con mascotas o bebés, adáptate a ellos: La fotografía de bebés o mascotas es un tipo de fotografía delicada que exige que siempre trabajemos en torno a los horarios del bebé o los movimientos del animal para evitar molestias, por lo que debemos conocer los horarios del recién nacido o las costumbres de nuestra mascota en relación a sus descansos y hábitos, para que cuando intentemos las fotos, el protagonista esté calmado, cómodo y preparado para evitar cualquier inconveniente.

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