viernes, 15 de noviembre de 2013

La duda eterna: ¿La cámara hace al fotógrafo?

Es bastante común que escuchemos decir que la cámara o equipo que tenemos no importa, que lo importante es el que toma las fotos y su habilidad y unas cuantas ideas en ese estilo… en este comentario analizamos esta ¿duda?, ya casi convertida en proposición universal. 
 
 
Cuantas veces nos obsesionamos con especificaciones técnicas de cámaras y objetivos?. Pensamos algo así como “si yo tuviera esa cámara” o “ésta es la cámara que quiero tener”.

La gente todavía tiene ese mito que a la fotografía la hace la cámara y es como si nosotros dijéramos que el lápiz es el que escribe el libro o traza el dibujo. Lo que determina la obra en última instancia es el ojo.
Hoy en día, muchas personas tienen acceso a una cámara, sencilla o compleja, económica o costosa y por lo tanto pueden hacer fotos, todas las que quieran. Es muy sencillo, sólo hay que mirar por el visor o a través de la pantalla y disparar. Este es el gesto que hacemos todos. Miles y miles de veces a lo largo de una vida, o a lo largo de un viaje en el peor de los casos.

Más importante que las especificaciones técnicas de una cámara o una lente son el conocimiento y el dominio de la técnica. Así que, antes de obsesionarte con una nueva lente  o el último modelo de cámara que haya salido al mercado, piensa si realmente estás sacando todo el provecho a tu equipo y de qué forma puedes mejorar tus habilidades fotográficas.

Además, como ahora no cuesta dinero, es casi obligado llenar todas las tarjetas de memoria que llevemos pues, total, no nos vamos a arruinar si ya no hace falta sacar copias en papel. Podemos verlas en la pantalla del teléfono, en la computadora o incluso en la televisión de alta definición donde se ven de maravillas, según comentarios de la gente. Incluso algunos observaron que si activan la función HD (alta definición) de su cámara, el resultado es espectacular. Y no hay porque dudar. La tecnología es increíble.
Con una cámara digital de hoy en día se hace realidad el lema original de la desaparecida empresa Kodak. “No hace falta saber nada porque la cámara lo hace todo por ti”.

Y parece que en la actualidad no hace falta saber nada de fotografía.
Sólo hay que tener ganas de viajar, ver algo que nos guste y apretar el botón. La cámara decidirá por nosotros el diafragma, la velocidad de obturación y el ISO. La santa trinidad de la exposición. Las tres claves para controlar la luz. (CLICK)  Hace algunos años, poco teníamos que hacer si no lo controlábamos; pero ahora la cámara nos facilita todo, hace todo por nosotros.
Si esta historia fuera verdad, hoy en día las fotografías serían inmejorables, cada uno de nosotros seríamos fotógrafos de la agencia Magnum. ¿Y por qué no pasa esto si tenemos la tecnología a nuestros pies? Porque la cámara no hace al fotógrafo.

Muchos fotógrafos reconocidos han hecho sus fotos con diferentes cámaras y se podría decir “simples”. ¿Qué tiene de extraño? Es solo para demostrar que las grandes obras no dependen del tipo de cámara, algunas de ellas verdaderamente sencillas, sino del que las lleva.
Las buenas fotografías, las que se quedan en el recuerdo, están hechas por personas que tienen un ojo entrenado, una formación de años y años viendo, estudiando y analizando todas las imágenes que ven cada minuto de su vida.
Por eso sorprenden tanto las declaraciones de algunos alumnos de fotografía o conocidos que dicen que los profesionales hacen fotos tan buenas porque tienen la cámara tal o cual, que así cualquiera. También me llama la atención cuando algunos afirman que los fotógrafos reconocidos tienen miedo de la situación actual porque todos pueden hacer fotos fácilmente, y que se enojan por la tecnología de los teléfonos móviles.
Ése no es el problema que da miedo. Lo que les preocupa es que con tantas facilidades tecnológicas se olvida lo más importante: hacer una fotografía es presionar un botón, pero decidir cuándo, dónde y por qué (sobre todo esto último) es lo complicado.

La reflexión acerca de todo esto es muy simple, invierte el tiempo que hoy malgastas mirando fichas técnicas en la web para comprar nuevas cámaras en disparar con lo que tengas a mano, muy posiblemente la pasión y el amor que adquieras por este arte se convierta en tu mejor herramienta, pues no hay mejor cámara que la que dispara un fotógrafo inspirado.
Disfruta del juego, libérate en cada disparo, pero sencillamente sigue fotografiando…


Y para terminar este pequeño diálogo de autor anónimo que seguramente te hará reflexionar:
Un ESCRITOR preguntó: ¿Con qué cámara has hecho tan buena foto?

Y el FOTÓGRAFO dijo: A mí me gustó tu libro ¿Qué máquina de escribir usaste?

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