jueves, 31 de octubre de 2013

La primera cámara digital del mundo

Mira ahora mismo tu cámara personal, sea compacta o DSLR (réflex). Seguramente será de una buena cantidad de megapixeles, tendrá una buena lente y una aceptable capacidad de almacenamiento. ¿Alguna vez se preguntaron donde comenzó todo esto?

En Diciembre de 1975 el ingeniero Steve Sasson presentó ante sus colegas un prototipo de una cámara para “fotografía sin película”  creando así  la primera cámara digital de la historia. Y fue algo impactante porque empezó una revolución en la cual los viejos rollos de filme dejarían de ser relevantes para poder capturar imágenes.
En total contraste, una falta de visión y poca capacidad para adaptarse al mercado cambiante del siglo XXI fueron las causas del colapso de Kodak. Paradójicamente, la primera cámara digital del mundo fue construida en los laboratorios de investigación de Kodak, en Rochester, Nueva York.


Este prototipo se trataba de una construcción de varios componentes que poco tenían que ver entre si.
Steve utilizo la lente de una cámara Super 8, un grabador de datos instrumentales a cassette, un sensor CCD (que hacía pocos años había sido inventado) y muchos, muchos cables y circuitos. 

El resultado fue la cámara tamaño tostadora que ven en la imagen que ilustra este post. Pesaba 3 kilos y medio y tenía la impresionante resolución de 0,01 megapixeles, es decir, 10.000 pixeles.

Era una cámara que no usaba rollo para capturar imágenes inmóviles, una cámara que podía capturar imágenes usando un CCD (dispositivo de carga acoplada) y digitalizaba la escena capturada y guardaba la información digital en un cassette estándar. Tardaba 23 segundos en realizar esta operación.  La imagen se podía ver quitando el cassete de la cámara y poniéndolo en un aparato personalizado que podía tomar esa información y  luego tenía que ser colocado en otro aparato que leía la información y constaba de 100 renglones (de 100 pixeles de alto); convertirlo a una señal de video estándar NTSC con 400 renglones que era enviada a una televisión.
Este prototipo fue un ejercicio técnico que, debido a sus limitaciones técnicas, su elevado peso y alto coste de fabricación, jamás salió a producción.
El cassette la transformaba en una imagen que podía verse en un aparato de televisión.
La recepción del aparato por parte de los ejecutivos de Kodak fue fría, por decirlo moderadamente. Según relata el propio Sasson, el escepticismo prevaleció en las preguntas de los colegas en Kodak: ¿Quién habría de querer ver sus fotos en una televisión? ¿Cómo se almacenarían las imágenes? ¿Cómo sería un álbum fotográfico? El invento fue patentado y archivado por la compañía, a pesar de que Sasson y sus colegas visualizaban que era factible que en 15 o 20 años se podría llegar al público con un producto derivado del prototipo.

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